viernes, 10 de septiembre de 2010

GUERRA


La autoridad amanece todos los días dispuesta a COMBATIR la delincuencia. GUERRA a la delincuencia, la LUCHA, LA GRAN BATALLA...Instalada la trinchera , los malos disparan y los buenos disparan de vuelta, y si son buenos pro activos, disparan antes o por si acaso. Los 53.000 presos  que repletan las cárceles chilenas, hablan de la eficiencia con la que opera un pésimo sistema, y los índices de reincidencia del 80% son prueba que ni dentro de la cárcel, ni en la libertad después de la condena cumplida, pasa algo que al reo le muestre o le posibilite un camino honesto. Esto se sabe, se comenta, se lee, pero no se comprende en su espantosa dimensión. De cada diez ex convictos, ocho vuelve a delinquir y a desatar la tragedia. Porque los delitos, sabemos, tienen víctimas y dejan heridas profundas, muchas veces irreversibles.Y dentro de las víctimas también están las familias de los victimarios, que vuelven a quedar fragmentadas, llenas de resentimiento y a la deriva. Esos hijos tienen alta probabilidad de encontrarse con su padre detrás de las rejas, desde donde vuelven a alimentar el círculo vicioso. Que guerra absurda, que lenguaje torpe y desprovisto de entendimiento. Hay una pobreza inmensa en nuestra dimensión del hombre, y una patética falta de sentido práctico. Somos triste país que celebra cada nuevo hombre encarcelado como un triunfo, cuando de verdad, es la peor de las derrotas.

                                                                     Pintura: Goya
                                   

1 comentario:

  1. Andrea, este posteo lo pusiste a las 12:03 de ayer. Leerlo tras nuestra conversación de las 12:30 me hizo recordar a una jefa querida que tuve en mi universidad, quién en una reunión de profesores, tras una larga intervención mía a propósito de no sé qué, me dijo casi en un susurro: "Enzo, eso es lo que acabo de decir". Mirando el acta después, así era, ya había ella dicho todo lo después repetido por mí, sólo que ella breve, tersa y a la médula. Igual ahora contigo. ¡Lo único que me faltó fue haberte aludido a Goya para completarte el Deja Vu! Ayer yo sólo fui parlante de tu micrófono...

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