…No es lo mismo que “el amor y la chacota”, ese amor revoltoso de los veranos en la adolescencia, o “el amor y el chicote”, que también existe, y es el que se tramita con sus obsesiones de control y su dosis de tortura, no, este amor y chicota es la maravillosa historia de amor entre un hermano y una hermana, mezclada con la maldita chicota, una droga que causa estragos en los penales de Chile.
El mismo Manuel de la historia de la manzana, único hombre entre once hermanas mujeres, tiene una hermana regalona, su compañera, su amiga del alma. Es la Violeta. Yunta desde chiquititos, salían a patiperrear por el centro, con un perro que se llamaba Mapocho y una muñeca que Manuel le regaló a la Violeta. La había comprado con la plata que se robó de un puesto de frutos secos. El tenía cinco años y ella cuatro. Juntos caminaban hasta que por ahí los pillaba la noche, que finalmente para Manuel, se transformó en una noche inmensa de 29 años.
Pero cómo se querrán esos hermanos, que la Violeta ha seguido a Manuel en cada cárcel, en cada traslado ha estado al pie del cañón, haciendo la cola de madrugada para llevarle sus cosas.
Hace años, cuando Manuel era joven, parte de sus “cosas” era la “chicota”, que la Violeta le ingresaba entre el Nescafe y las camisas limpias, hasta que tanto va el cántaro al agua, que la pillaron y la metieron presa. Ahí colapsó Manuel. La Violeta presa por su culpa! Ese mismo día pidió que lo encerraran en una celda de castigo. Llegó con su colchón, y se acostó a dar la pelea. Por dos meses apretó los dientes y aguantó como pudo los horrores de la desintoxicación, hasta que salió limpio y con el juramento de nunca, nunca jamás volver a consumir drogas. Había utilizado a su hermana, la había arriesgado, la hizo sufrir…”cómo será el demonio de la droga, que ciega y pasa por sobre lo que nos es más sagrado”.
Y nunca más, ha sido nunca más! Dos meses aislado, y se terminó para siempre la chicota, y se terminaron para siempre las drogas.
La pureza del amor de estos hermanos me conmueve profundamente. En la sordidez de la cárcel, la voz de la Violeta ha sido el susurro de aliento permanente al oído de Manuel. Se han cuidado y se han querido como han podido, nunca se han soltado las manos, en un amor generoso como el infinito.
Manuel no quiere que la Violeta lo vaya a ver tan seguido. Le hace mal, me comenta, ya está viejita, tiene la presión alta, se cansa, además la diabetes la tiene complicada…por mi, mejor que ni venga…!
Y vuelvo a imaginarme al cuarteto: a Manuel, a su perro Mapocho, a la Violeta y a su muñeca… patiperreando en esos años, en que en Santiago se escuchaban boleros.
jueves 13 de agosto de 2009
sábado 11 de julio de 2009
La Manzana
Manuel deja todos los lunes una manzana en el pupitre de la profe.
Es una manzana grande y resplandeciente como un planeta, probablemente abrillantada contra la manga de la chaqueta. Preciosa, nos vuelve al colegio, o inventa uno para quienes, como Manuel, nunca pisaron un aula. En el auto, camino ya a mi casa, a punto de hincarle el diente, paro en una luz roja y veo a un niño chiquitito, haciendo malabares con tres pelotas de tenis. Su cabecita apenas aparece por arriba del capo de los autos. Le hago señas, y llega corriendo a mi ventana…le falta un choclero, como será de chico! …le paso la manzana… me mira con una sonrisa de oreja a oreja, la tira al cielo… y alcanzo a ver como vuelan por el aire, una pelota, una manzana, otra pelota, una manzana, una pelota… una pelota…un sueño...otra manzana…una pena…una pelota…una manzana…una pregunta…una pelota…
Guaripola chiquitito, estará mordisqueando la manzana de Manuel -otro niño de la calle- que hace 29 años es un hombre entre rejas.
Me voy pensando en ellos dos…y con dolor me acuerdo de esta canción de
Piazzolla y Ferrer
Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.
Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.
Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!
Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.
Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Es una manzana grande y resplandeciente como un planeta, probablemente abrillantada contra la manga de la chaqueta. Preciosa, nos vuelve al colegio, o inventa uno para quienes, como Manuel, nunca pisaron un aula. En el auto, camino ya a mi casa, a punto de hincarle el diente, paro en una luz roja y veo a un niño chiquitito, haciendo malabares con tres pelotas de tenis. Su cabecita apenas aparece por arriba del capo de los autos. Le hago señas, y llega corriendo a mi ventana…le falta un choclero, como será de chico! …le paso la manzana… me mira con una sonrisa de oreja a oreja, la tira al cielo… y alcanzo a ver como vuelan por el aire, una pelota, una manzana, otra pelota, una manzana, una pelota… una pelota…un sueño...otra manzana…una pena…una pelota…una manzana…una pregunta…una pelota…
Guaripola chiquitito, estará mordisqueando la manzana de Manuel -otro niño de la calle- que hace 29 años es un hombre entre rejas.
Me voy pensando en ellos dos…y con dolor me acuerdo de esta canción de
Piazzolla y Ferrer
Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.
Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.
Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!
Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.
Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos,
uno izquierdo y el otro ¡también!
Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleáme con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.
lunes 22 de junio de 2009
ITALO
Italo me tiene hasta la coronilla. Se lo lleva mirando el techo, o se mira las uñas, o no quiere escribir. Está en cualquier parte menos en clase, y para más remate se sienta en primera fila. Siempre en primera fila, con su cara de nada y sus cejas depiladas.
De vuelta a mi casa voy pensando que ojala lo saquen del curso. ¡Su cupo se puede llenar con alguien que no ponga cara de estar haciendo un favor!
La clase siguiente le pregunto:
-“Italo, ¿desde cuando está preso?
-Desde los once años, señorita, entrando y saliendo.
-Y ahora, ¿cuánto tiempo lleva preso?
-Cuatro años, señorita.
-¿y cuantos le quedan?,
-seis
-¿qué edad tiene?
-Veintiuno, señorita
-Cuénteme, Italo ¿ porqué viene al curso?
-Porque me gusta estar aquí tranquilo, escuchando nomás, señorita
Todos los lunes parto con mi hija Antonia camino a la cárcel. Ella se baja en Bellavista con Pío Nono, porque estudia Derecho en la U. de Chile. Nos vamos conversando, me cuenta que le carga derecho procesal, y que la Cami está de cumpleaños, yo le pregunto si cerró bien el termo, y le digo que saque mil pesos de mi billetera, para que compre un café y algo rico en el kiosco. Nos damos un beso y la miro mientras camina con su mochila llena de libros y sus zapatillas moradas. La Antonia tiene 21 años…
Me acuerdo de una canción mexicana… Maldito corazón…Maldito corazón así me siento…qué porquería tengo en la cabeza. Me acuerdo de otra…”tonta ciega sorda y muda” esa es de la Shakira.
¡Qué estuve pensando…Dios mío!
A la clase siguiente me entrega una hoja de block doblada en forma de corazón, que dice:
“Cuando tenía 11 años de vida se fue al cielo lo más apreciado de mi vida mi abuelita paterna la que me dio educación desde los tres años de vida. Junto a ella reí, jugué y tenía sueños como cualquier niño de mi edad.
Por las mañanas me despertaba para irme a dejar al colegio. Aún extraño cuando me retaba por hacer algo malo, cuando me felicitaba por mis buenas notas y cuando me felicitaba por mis triunfos.
Un día me desperté por la mañana, me vestía para ir al colegio y la ví estiradita en su camita con sus piernas colgando y fue ese día en que Dios me llevó mi vida y mi alegría. Siempre la recordaré, llevo su imagen guardada en lo más profundo de mi corazón y se que donde está se encuentra bien porque es un ángel más de Dios (Lucía Gallardo)”
De vuelta a mi casa voy pensando que ojala lo saquen del curso. ¡Su cupo se puede llenar con alguien que no ponga cara de estar haciendo un favor!
La clase siguiente le pregunto:
-“Italo, ¿desde cuando está preso?
-Desde los once años, señorita, entrando y saliendo.
-Y ahora, ¿cuánto tiempo lleva preso?
-Cuatro años, señorita.
-¿y cuantos le quedan?,
-seis
-¿qué edad tiene?
-Veintiuno, señorita
-Cuénteme, Italo ¿ porqué viene al curso?
-Porque me gusta estar aquí tranquilo, escuchando nomás, señorita
Todos los lunes parto con mi hija Antonia camino a la cárcel. Ella se baja en Bellavista con Pío Nono, porque estudia Derecho en la U. de Chile. Nos vamos conversando, me cuenta que le carga derecho procesal, y que la Cami está de cumpleaños, yo le pregunto si cerró bien el termo, y le digo que saque mil pesos de mi billetera, para que compre un café y algo rico en el kiosco. Nos damos un beso y la miro mientras camina con su mochila llena de libros y sus zapatillas moradas. La Antonia tiene 21 años…
Me acuerdo de una canción mexicana… Maldito corazón…Maldito corazón así me siento…qué porquería tengo en la cabeza. Me acuerdo de otra…”tonta ciega sorda y muda” esa es de la Shakira.
¡Qué estuve pensando…Dios mío!
A la clase siguiente me entrega una hoja de block doblada en forma de corazón, que dice:
“Cuando tenía 11 años de vida se fue al cielo lo más apreciado de mi vida mi abuelita paterna la que me dio educación desde los tres años de vida. Junto a ella reí, jugué y tenía sueños como cualquier niño de mi edad.
Por las mañanas me despertaba para irme a dejar al colegio. Aún extraño cuando me retaba por hacer algo malo, cuando me felicitaba por mis buenas notas y cuando me felicitaba por mis triunfos.
Un día me desperté por la mañana, me vestía para ir al colegio y la ví estiradita en su camita con sus piernas colgando y fue ese día en que Dios me llevó mi vida y mi alegría. Siempre la recordaré, llevo su imagen guardada en lo más profundo de mi corazón y se que donde está se encuentra bien porque es un ángel más de Dios (Lucía Gallardo)”
jueves 11 de junio de 2009
Historias
Quienes son…de dónde vienen…. el recorrido…me pregunto a veces, el recorrido…
Mario…, Alfredo…Juan…, Claudio…¿porqué llegaron hasta acá?
Se porqué están condenados, pero no es eso…los pasos de antes…
Solo puedo imaginar el recorrido de los últimos metros: se corre el cerrojo, se abre la celda y cae una puerta, y otra y otra y otra. Al final del corredor abren los brazos, los revisan, más allá el detector de metales, las cámaras. Y caminan hasta esta sala perdida al final de un subterráneo., al final de un laberinto de pasajes y escaleras. Hasta acá los habrá traído una cosa tras otra, probablemente. Como todo…uno sabe donde parte, pero no donde termina.
Y van saludando, manos, besos, algunos abrazos de los más antiguos. Llegan con sus cartas y poemas, y con sus historias que van soltando de a poco. Como las del Sirio, interminables historias de guerra, de niños que no fueron niños, sin caricias ni juguetes, empujando burros a los campos minados para verlos volar, jugando arriba de los tanques, del niño amigo que subió al avión de guerra y murió eyectado y pegado al techo del hangar, del papá de otro amigo que volvió del frente adentro de un cajón de manzanas y con los pies colgando.
Y cuando hablamos de Romeo y Julieta, el Sirio nos cuenta la historia de Leila, la princesa enamorada y correspondida por su primo, prometidos en matrimonio, -pero obligados a guardar silencio y distancia-, que se encuentran casualmente al margen de un lago. Él desenfunda la espada y le pide un beso. Ella se niega, a pesar del deseo del amor y el temor a la espada. Se dispone a morir por su castidad, cuando el primo declara enamorado, que el beso impuro habría sido el de su muerte. El príncipe guarda la espada y todos felices, ella se casa invicta y el mundo sigue en orden.
Para el Sirio y sus historias, esta es la isla del desembarco. Lo mismo para los otros.
. Se acabó la
“del pirata cojo
con pata de palo,
con parche en el ojo
con cara de malo
del viejo truhán capitán
de un barco que
tenía por bandera
un par de tibias
y una calavera,,,” (J.Sabina)
Paró el viaje, están detenidos. Pero están escribiendo historias en que esta vez son ellos los buenos. Se reconocen en las palabras de los versos, con las mismas ansias de amor y de caricias que los poetas.
Esa es la maravillosa alquimia de los poemas, porque las mismas palabras que una vez nos condenan, otra vez pueden ser las que nos salvan. La plegaria del verso desencripta el lenguaje de lo bueno y lo hermoso, que yacía mudo y expectante en el alma noble da cada uno de estos presos.

“De día viviré pensando en tu
Sonrisa, de noche las estrellas
Me acompañarán, serás como una
Luz que alumbre mi camino” (Nino Bravo)
Yo esta estrofa para mi me
llega, porque yo pienso en mi
familia y me da fuerza para
seguir luchando y se me hace
más agradable a este día que está pasando
y se que un día caminaré por un
sendero correcto, porque el amor
es la semilla más próspera
que uno puede tener.
Mario…, Alfredo…Juan…, Claudio…¿porqué llegaron hasta acá?
Se porqué están condenados, pero no es eso…los pasos de antes…
Solo puedo imaginar el recorrido de los últimos metros: se corre el cerrojo, se abre la celda y cae una puerta, y otra y otra y otra. Al final del corredor abren los brazos, los revisan, más allá el detector de metales, las cámaras. Y caminan hasta esta sala perdida al final de un subterráneo., al final de un laberinto de pasajes y escaleras. Hasta acá los habrá traído una cosa tras otra, probablemente. Como todo…uno sabe donde parte, pero no donde termina.
Y van saludando, manos, besos, algunos abrazos de los más antiguos. Llegan con sus cartas y poemas, y con sus historias que van soltando de a poco. Como las del Sirio, interminables historias de guerra, de niños que no fueron niños, sin caricias ni juguetes, empujando burros a los campos minados para verlos volar, jugando arriba de los tanques, del niño amigo que subió al avión de guerra y murió eyectado y pegado al techo del hangar, del papá de otro amigo que volvió del frente adentro de un cajón de manzanas y con los pies colgando.
Y cuando hablamos de Romeo y Julieta, el Sirio nos cuenta la historia de Leila, la princesa enamorada y correspondida por su primo, prometidos en matrimonio, -pero obligados a guardar silencio y distancia-, que se encuentran casualmente al margen de un lago. Él desenfunda la espada y le pide un beso. Ella se niega, a pesar del deseo del amor y el temor a la espada. Se dispone a morir por su castidad, cuando el primo declara enamorado, que el beso impuro habría sido el de su muerte. El príncipe guarda la espada y todos felices, ella se casa invicta y el mundo sigue en orden.
Para el Sirio y sus historias, esta es la isla del desembarco. Lo mismo para los otros.
. Se acabó la
“del pirata cojo
con pata de palo,
con parche en el ojo
con cara de malo
del viejo truhán capitán
de un barco que
tenía por bandera
un par de tibias
y una calavera,,,” (J.Sabina)
Paró el viaje, están detenidos. Pero están escribiendo historias en que esta vez son ellos los buenos. Se reconocen en las palabras de los versos, con las mismas ansias de amor y de caricias que los poetas.
Esa es la maravillosa alquimia de los poemas, porque las mismas palabras que una vez nos condenan, otra vez pueden ser las que nos salvan. La plegaria del verso desencripta el lenguaje de lo bueno y lo hermoso, que yacía mudo y expectante en el alma noble da cada uno de estos presos.

“De día viviré pensando en tu
Sonrisa, de noche las estrellas
Me acompañarán, serás como una
Luz que alumbre mi camino” (Nino Bravo)
Yo esta estrofa para mi me
llega, porque yo pienso en mi
familia y me da fuerza para
seguir luchando y se me hace
más agradable a este día que está pasando
y se que un día caminaré por un
sendero correcto, porque el amor
es la semilla más próspera
que uno puede tener.
miércoles 17 de diciembre de 2008
SIMBOLOS
ADVIENTO
Estamos en clases hablando de simbolismo. Los alumnos son reos de la Cárcel de Alta Seguridad, que participan de un taller de literatura y poesía.
Conversamos de cómo el camino para comprender la síntesis de un poema, es leer el símbolo detrás de la palabra. Las palabras y las imágenes están ahí representando algo oculto, que revela su misterio a quien mira con ojos de milagro. Es en la comprensión del símbolo que emerge el poema
-Estamos en Adviento, les digo
¿Saben que significa la palabra?
“algo con el viento” responde alguien
-…con el viento…¿Y qué pasa con el viento?
Se agolpan las respuestas:
-refresca, destruye, mueve las nubes, sopla las hojas, empuja los veleros, hace girar los molinos, desata temporales, eleva volantines
-Recuerden que ya casi es Navidad y el viento…no alcanzo a terminar…
-¡¡trae algo!!... Dice Alfredo
¿Y qué trae? pregunto
Silencio…
es Víctor, el niño poeta de las “estreyas boladoras” el que exclama feliz
-“¡al niño Jesús!”
Cierto, eso es el Adviento, no necesitamos saber latín. El viento que se puso en marcha, sobre el que viene danzando el niño. El niño que viene a refrescar el corazón, a mover las nubes que nos tienen nublados, a sacudirnos las hojas viejas. Quiere contagiarnos su pureza y la energía de su espíritu para que despleguemos las velas. Trae el temido vendaval, que pone de cabeza nuestros trámites y nos desafina el concierto. Nos pone en el desconcierto de un nuevo comienzo, para que vuelvan a girar los molinos en el centro del corazón. Más felices que volantines partiremos en busca de la estrella de Belén, mientras vuelan con Cristo, los amados poetas del encierro.
Estamos en clases hablando de simbolismo. Los alumnos son reos de la Cárcel de Alta Seguridad, que participan de un taller de literatura y poesía.
Conversamos de cómo el camino para comprender la síntesis de un poema, es leer el símbolo detrás de la palabra. Las palabras y las imágenes están ahí representando algo oculto, que revela su misterio a quien mira con ojos de milagro. Es en la comprensión del símbolo que emerge el poema
-Estamos en Adviento, les digo
¿Saben que significa la palabra?
“algo con el viento” responde alguien
-…con el viento…¿Y qué pasa con el viento?
Se agolpan las respuestas:
-refresca, destruye, mueve las nubes, sopla las hojas, empuja los veleros, hace girar los molinos, desata temporales, eleva volantines
-Recuerden que ya casi es Navidad y el viento…no alcanzo a terminar…
-¡¡trae algo!!... Dice Alfredo
¿Y qué trae? pregunto
Silencio…
es Víctor, el niño poeta de las “estreyas boladoras” el que exclama feliz
-“¡al niño Jesús!”
Cierto, eso es el Adviento, no necesitamos saber latín. El viento que se puso en marcha, sobre el que viene danzando el niño. El niño que viene a refrescar el corazón, a mover las nubes que nos tienen nublados, a sacudirnos las hojas viejas. Quiere contagiarnos su pureza y la energía de su espíritu para que despleguemos las velas. Trae el temido vendaval, que pone de cabeza nuestros trámites y nos desafina el concierto. Nos pone en el desconcierto de un nuevo comienzo, para que vuelvan a girar los molinos en el centro del corazón. Más felices que volantines partiremos en busca de la estrella de Belén, mientras vuelan con Cristo, los amados poetas del encierro.
sábado 26 de abril de 2008
ENAMORADOS DESDE LA CARCEL
¿Quienes están presos?…
Se supone que están presos los malos y que afuera andan circulando los buenos.
Es cierto en parte, porque algunos de los que están afuera deberían estar adentro, y de los que están adentro, hay varios que deberían estar afuera, pero en general, quienes están en la cárcel hicieron algo malo.
Aquí viene una distinción: hacer algo malo (penado por la ley) es grave y la comunidad sanciona, pero “hacer” algo malo no es lo mismo que “ser” malo. De eso estoy convencida.
Cuando supe de la invitación a “enamorarse de dar” que están haciendo tantos amigos, me quedé pensando en la maravilla que es andar enamorado. Ser generoso y enamorarse del propio lado bueno, enamorarse del género humano, querer compartir y embellecer el mundo pensando en los demás, es un verdadero llamado a la luz.
¿Pero que pueden entregar los presos, los condenados habitantes de la boca del lobo?
Lo aparentemente poco que tienen está encerrado, y la posibilidad de “enamorarse de dar” parece remota. Ni recibir ni dar, en eso consiste estar preso.
Pero basta ponerse a pensar un rato, para comprender que la cárcel está llena de emociones humanas que tal vez habitan silenciosamente en nosotros, pero que en quienes están presos encarnaron en delitos. Por eso ellos tienen mucho que dar.
Pueden dar todo eso que no tuvieron, por ejemplo.
Veríamos como tantas veces el mal que han causado, es producto del mal anterior que han recibido.
Hay hombres, que a pesar de haber tenido una vida sin carencias, se fueron desviando, anulando, atentaron contra ellos mismos y terminaron perdiendo casi todo. Ellos nos pueden regalar la tenue línea divisoria que conduce del cielo que no vemos, al infierno que está al acecho.
Hay también quienes nos pueden regalar el tremendo peso de un instante, ese que fue la culminación de un impulso que dio un giro violento a sus vidas, y a la vida de otros.
Algunos nos pueden regalar el camino ya andado de una ambición sin límites, y la tristeza del camino de regreso.
Todos ellos, desde la aridez de la cárcel, nos pueden devolver el valor sagrado de una rama de pino, o de un café a media mañana.
Leemos
Oración de San Francisco de Asis
Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa perdón;
donde haya discordia, ponga unión;
donde haya error, ponga verdad;
donde haya duda, ponga confianza;
donde haya desesperación, ponga esperanza;
donde haya tinieblas, ponga luz
y donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Haz, en fin, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar.
Porque dando se recibe, olvidando es como se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo se resucita
a la vida que no tiene fin
Porque, como los presos saben de guerras, pueden ser instrumento de paz. También pueden ser luz, porque conocen la espantosa oscuridad de las noches sin dormir, pueden ser esperanza, porque porfiadamente la cultivan a diario
Sus vidas, muchas veces incomprensibles para nosotros, pueden llegar a ser una reserva de sabiduría. Para convertirse en eso, deben pasar primero por el tamiz de la reflexión. Es en ese sentir, pensar, reordenar, que surge la nueva comprensión que nos regalan en sus poemas.
Desde un sencillo taller de poesía al interior de la cárcel, parten para ustedes cada semana un par de versos de regalo.
Antes que lean el próximo texto quiero contarles que Manuel, su autor, lleva 33 años preso. La acumulación de penas lo ha llevado a pasar la mayor parte de su vida en prisión. Aprendió a leer a los 22 años y ya no paró más. Gracias a la lectura se ha convertido en un hombre sabio. Aprendió a dominar su carácter fuerte y a volcar esa fuerza y su inteligencia, en un infatigable trabajo de crecimiento interior. Está convencido que no hay cambio posible si no viene precedido de un cambio en lo profundo de nuestro ser.
“Haz de mi un instrumento de tu paz, donde haya odio ponga yo amor, donde haya ira ponga yo el perdón”.
Toda mi vida he estado en riña con mi espíritu, no me gustan las injusticias, sin embargo he sido muy injusto. Pero llega un día a mi vida algo que se llama conciencia, no llega sola, ni por azar, llega a través de la lectura, preferentemente de la Biblia, y por el poder del espíritu reflexivo. En mi alma comienza una guerra de conflictos muy difíciles de interpretar, vivo durante meses con mi alma inquieta por buscar la verdadera razón de mi pobre y tormentosa vida; fueron tiempos de lucha con ideales filosóficos de un bandido criado en el rigor de la calle, se vivía como hombre siendo niño y no había lugar para llevar recuerdos. La última vez que lloré tenía siete años y me habían golpeado otros chicos de mi edad, llega un ladrón viejo y me golpea muy fuerte, diciéndome que los hombres no lloran, que el llanto es solo de las mujeres.
Nunca más mis ojos derramaron lágrimas, ya era un hombre, un pequeño hombre.
Así crecí, con la ley de la calle y el dolor del silencio de un niño sin destino.
Bueno, decía que la conciencia no llega sola y gracias a la razón de ella me pude dar cuenta que toda mi triste vida había sido un cúmulo de errores y grandes injusticias cometidas en contra de mi prójimo, me di cuenta que no era hombre de bien, era hombre por ignorancia: ¡era la vida que me había tocado vivir”, y es muy doloroso el comprender del por que de mis ojos no caían lágrimas. Creo que siempre fue mi alma la que lloraba, de esto no me daba cuenta porque el concepto de hombre estaba equivocado y solo así descubrí que podía llorar en el silencio de mi alma.
Hoy soy todo un hombre, siento el dolor de muchos, siento las penas y fracasos de todos aquellos que no tienen voz para gritar, conozco el carácter de todos con aquellos que veo llegar, creo que Dios me regaló un don que se llama “empatía”, primero me conozco y me comprendo, luego entiendo todas mis debilidades y comprendo en forma perfecta que no soy mejor que mi prójimo y solo esto me ha hecho mejor persona, porque comprendo mejor la vida y como resumen a estas reflexiones, lo único y bello que puedo decir.
Es más bello amar y darlo todo por el otro, no espero ser pagado de igual forma, solo puedo sentir la gracia de Dios en mi alma. “Dar hasta que duela” decía el Padre Hurtado, estas palabras reflejan al hombre en plenitud, están llenas de amor, comprensión, caridad y sabiduría. Creo que todo tiene su recompensa y Dios a cada cual le da lo que se merece. En lo personal me ha dado el don de comprender al prójimo y también me ha bendecido con el don de la paciencia, es por esta razón que cada día me esfuerzo por ser mejor persona y estoy siempre seguro de escuchar al otro y dar un consejo. Creo que por fin soy un hombre de verdad
Manuel
“La desesperanza debe durar tan solo un suspiro”
(del libro “Conversaciones con Dios”)
Tarea para la celda:
Tomar una frase de la Oración de San Francisco de Asis y hablar de ella.
Es difícil para mí sacar una frase de esta oración, por mi condición de ser una persona que ha transgredido las normas éticas de nuestra sociedad, y esta oración solo habla de llevar lo contrario a lo que uno ha sembrado durante su vida.
Ojala todos en nuestra vida fuéramos un INSTRUMENTO DE PAZ, pero no me siento merecedor de esa frase, ya que, aún que el daño que yo hice en mis delitos fueron daños materiales, igualmente entorpecí esa paz que yo podría haber entregado a otros a lo largo de mi vida, a mis padres, hermanos, pareja e hijos. Yo quebranté en ellos el regocijo de la paz.
A lo largo de mi vida, yo creo que he sido odio, ofensa, discordia, duda, error, desesperación y tinieblas. Ojala pudiera yo llevar la Paz, el Amor, el Perdón, la Unión, la Fe, la Verdad, la Alegría y la Luz, pero hay que reconocer que ya es tarde, porque se ha perdido la credibilidad en mi.
A mi me encantaría ser un poco Robin Hood, pero no en cosas materiales sino que llevando a los otros todas esas virtudes valóricas que hacen tener una paz tan grande.
La Oración en toda su extensión es muy hermosa, y quizás en ella vemos reflejada la imagen de San Alberto Hurtado y Santa Teresita de los Andes y quizás muchos otros santos y personas vivas que son y han sido toda su vida bondadosos y preocupados más del prójimo que de si mismos.
La enseñanza que me deja esta oración es eso: la preocupación extrema por los otros antes que uno mismo. Sinceramente y sin ser más papista que el Papa: “algún día lleve yo la paz”.
Bernardo
Yo tengo ganas de ser bueno, siempre me he preguntado como será ser bueno y que a uno lo respeten por bueno. Yo no conocía la oración de San Francisco y me gustó porque el hombre es valiente y se atreve a dar todo por los demás.
Porque para ser ladrón hay que ser valiente pero menos valiente que para ser bueno. Yo pienso en que “donde haya tinieblas ponga yo la luz” es lo más lindo de la oración, porque cuando tengo mi corazón oscuro sufro mucho y si viera una luz no tendría miedo. Con el corazón oscuro uno no ve y tampoco siente lo que hace, por eso puede delinquir.
Sergio
Se supone que están presos los malos y que afuera andan circulando los buenos.
Es cierto en parte, porque algunos de los que están afuera deberían estar adentro, y de los que están adentro, hay varios que deberían estar afuera, pero en general, quienes están en la cárcel hicieron algo malo.
Aquí viene una distinción: hacer algo malo (penado por la ley) es grave y la comunidad sanciona, pero “hacer” algo malo no es lo mismo que “ser” malo. De eso estoy convencida.
Cuando supe de la invitación a “enamorarse de dar” que están haciendo tantos amigos, me quedé pensando en la maravilla que es andar enamorado. Ser generoso y enamorarse del propio lado bueno, enamorarse del género humano, querer compartir y embellecer el mundo pensando en los demás, es un verdadero llamado a la luz.
¿Pero que pueden entregar los presos, los condenados habitantes de la boca del lobo?
Lo aparentemente poco que tienen está encerrado, y la posibilidad de “enamorarse de dar” parece remota. Ni recibir ni dar, en eso consiste estar preso.
Pero basta ponerse a pensar un rato, para comprender que la cárcel está llena de emociones humanas que tal vez habitan silenciosamente en nosotros, pero que en quienes están presos encarnaron en delitos. Por eso ellos tienen mucho que dar.
Pueden dar todo eso que no tuvieron, por ejemplo.
Veríamos como tantas veces el mal que han causado, es producto del mal anterior que han recibido.
Hay hombres, que a pesar de haber tenido una vida sin carencias, se fueron desviando, anulando, atentaron contra ellos mismos y terminaron perdiendo casi todo. Ellos nos pueden regalar la tenue línea divisoria que conduce del cielo que no vemos, al infierno que está al acecho.
Hay también quienes nos pueden regalar el tremendo peso de un instante, ese que fue la culminación de un impulso que dio un giro violento a sus vidas, y a la vida de otros.
Algunos nos pueden regalar el camino ya andado de una ambición sin límites, y la tristeza del camino de regreso.
Todos ellos, desde la aridez de la cárcel, nos pueden devolver el valor sagrado de una rama de pino, o de un café a media mañana.
Leemos
Oración de San Francisco de Asis
Haz de mí, Señor, un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa perdón;
donde haya discordia, ponga unión;
donde haya error, ponga verdad;
donde haya duda, ponga confianza;
donde haya desesperación, ponga esperanza;
donde haya tinieblas, ponga luz
y donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Haz, en fin, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar;
en ser comprendido, como en comprender;
en ser amado, como en amar.
Porque dando se recibe, olvidando es como se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo se resucita
a la vida que no tiene fin
Porque, como los presos saben de guerras, pueden ser instrumento de paz. También pueden ser luz, porque conocen la espantosa oscuridad de las noches sin dormir, pueden ser esperanza, porque porfiadamente la cultivan a diario
Sus vidas, muchas veces incomprensibles para nosotros, pueden llegar a ser una reserva de sabiduría. Para convertirse en eso, deben pasar primero por el tamiz de la reflexión. Es en ese sentir, pensar, reordenar, que surge la nueva comprensión que nos regalan en sus poemas.
Desde un sencillo taller de poesía al interior de la cárcel, parten para ustedes cada semana un par de versos de regalo.
Antes que lean el próximo texto quiero contarles que Manuel, su autor, lleva 33 años preso. La acumulación de penas lo ha llevado a pasar la mayor parte de su vida en prisión. Aprendió a leer a los 22 años y ya no paró más. Gracias a la lectura se ha convertido en un hombre sabio. Aprendió a dominar su carácter fuerte y a volcar esa fuerza y su inteligencia, en un infatigable trabajo de crecimiento interior. Está convencido que no hay cambio posible si no viene precedido de un cambio en lo profundo de nuestro ser.
“Haz de mi un instrumento de tu paz, donde haya odio ponga yo amor, donde haya ira ponga yo el perdón”.
Toda mi vida he estado en riña con mi espíritu, no me gustan las injusticias, sin embargo he sido muy injusto. Pero llega un día a mi vida algo que se llama conciencia, no llega sola, ni por azar, llega a través de la lectura, preferentemente de la Biblia, y por el poder del espíritu reflexivo. En mi alma comienza una guerra de conflictos muy difíciles de interpretar, vivo durante meses con mi alma inquieta por buscar la verdadera razón de mi pobre y tormentosa vida; fueron tiempos de lucha con ideales filosóficos de un bandido criado en el rigor de la calle, se vivía como hombre siendo niño y no había lugar para llevar recuerdos. La última vez que lloré tenía siete años y me habían golpeado otros chicos de mi edad, llega un ladrón viejo y me golpea muy fuerte, diciéndome que los hombres no lloran, que el llanto es solo de las mujeres.
Nunca más mis ojos derramaron lágrimas, ya era un hombre, un pequeño hombre.
Así crecí, con la ley de la calle y el dolor del silencio de un niño sin destino.
Bueno, decía que la conciencia no llega sola y gracias a la razón de ella me pude dar cuenta que toda mi triste vida había sido un cúmulo de errores y grandes injusticias cometidas en contra de mi prójimo, me di cuenta que no era hombre de bien, era hombre por ignorancia: ¡era la vida que me había tocado vivir”, y es muy doloroso el comprender del por que de mis ojos no caían lágrimas. Creo que siempre fue mi alma la que lloraba, de esto no me daba cuenta porque el concepto de hombre estaba equivocado y solo así descubrí que podía llorar en el silencio de mi alma.
Hoy soy todo un hombre, siento el dolor de muchos, siento las penas y fracasos de todos aquellos que no tienen voz para gritar, conozco el carácter de todos con aquellos que veo llegar, creo que Dios me regaló un don que se llama “empatía”, primero me conozco y me comprendo, luego entiendo todas mis debilidades y comprendo en forma perfecta que no soy mejor que mi prójimo y solo esto me ha hecho mejor persona, porque comprendo mejor la vida y como resumen a estas reflexiones, lo único y bello que puedo decir.
Es más bello amar y darlo todo por el otro, no espero ser pagado de igual forma, solo puedo sentir la gracia de Dios en mi alma. “Dar hasta que duela” decía el Padre Hurtado, estas palabras reflejan al hombre en plenitud, están llenas de amor, comprensión, caridad y sabiduría. Creo que todo tiene su recompensa y Dios a cada cual le da lo que se merece. En lo personal me ha dado el don de comprender al prójimo y también me ha bendecido con el don de la paciencia, es por esta razón que cada día me esfuerzo por ser mejor persona y estoy siempre seguro de escuchar al otro y dar un consejo. Creo que por fin soy un hombre de verdad
Manuel
“La desesperanza debe durar tan solo un suspiro”
(del libro “Conversaciones con Dios”)
Tarea para la celda:
Tomar una frase de la Oración de San Francisco de Asis y hablar de ella.
Es difícil para mí sacar una frase de esta oración, por mi condición de ser una persona que ha transgredido las normas éticas de nuestra sociedad, y esta oración solo habla de llevar lo contrario a lo que uno ha sembrado durante su vida.
Ojala todos en nuestra vida fuéramos un INSTRUMENTO DE PAZ, pero no me siento merecedor de esa frase, ya que, aún que el daño que yo hice en mis delitos fueron daños materiales, igualmente entorpecí esa paz que yo podría haber entregado a otros a lo largo de mi vida, a mis padres, hermanos, pareja e hijos. Yo quebranté en ellos el regocijo de la paz.
A lo largo de mi vida, yo creo que he sido odio, ofensa, discordia, duda, error, desesperación y tinieblas. Ojala pudiera yo llevar la Paz, el Amor, el Perdón, la Unión, la Fe, la Verdad, la Alegría y la Luz, pero hay que reconocer que ya es tarde, porque se ha perdido la credibilidad en mi.
A mi me encantaría ser un poco Robin Hood, pero no en cosas materiales sino que llevando a los otros todas esas virtudes valóricas que hacen tener una paz tan grande.
La Oración en toda su extensión es muy hermosa, y quizás en ella vemos reflejada la imagen de San Alberto Hurtado y Santa Teresita de los Andes y quizás muchos otros santos y personas vivas que son y han sido toda su vida bondadosos y preocupados más del prójimo que de si mismos.
La enseñanza que me deja esta oración es eso: la preocupación extrema por los otros antes que uno mismo. Sinceramente y sin ser más papista que el Papa: “algún día lleve yo la paz”.
Bernardo
Yo tengo ganas de ser bueno, siempre me he preguntado como será ser bueno y que a uno lo respeten por bueno. Yo no conocía la oración de San Francisco y me gustó porque el hombre es valiente y se atreve a dar todo por los demás.
Porque para ser ladrón hay que ser valiente pero menos valiente que para ser bueno. Yo pienso en que “donde haya tinieblas ponga yo la luz” es lo más lindo de la oración, porque cuando tengo mi corazón oscuro sufro mucho y si viera una luz no tendría miedo. Con el corazón oscuro uno no ve y tampoco siente lo que hace, por eso puede delinquir.
Sergio
sábado 5 de abril de 2008
LA ESPERANZA
Sentir esperanza es algo netamente humano. La esperanza tiene que ver con el futuro, y somos nosotros los únicos seres que tenemos conciencia de un por-venir.
Las ardillas se nos parecen un poco, les gusta ahorrar en verano para comer en invierno, pero probablemente no tienen conciencia de estar guardando. Los animales viven el presente. En nosotros, en cambio, la preocupación por el futuro ni siquiera termina con el fin de la vida. Seguimos planificando e imaginando más allá. Creer en la vida eterna, es creer en un futuro eterno. Querer hacer méritos para una vida en el "Más Allá", es otra forma de preocupación por el futuro. ¿Qué sería de nosotros, entonces, sin la esperanza? Ella, en nuestro imaginario, es capaz de revertir aquello que nos preocupa, o de materializar eso que anhelamos. Esto, de la mano del tiempo que tenemos por delante.
Virtud teologal o mecanismo de supervivencia, el caso es que está ahí, porfiada, desafiante de toda lógica. No hay dato duro que logre ablandarla, ni ser humano que no haya sido iluminado alguna vez, por esa luz ilusionada. Cuando todo colapsa, esa pequeña llama es la última en apagarse. Los hospitales y las cárceles están llenos de ella.
La esperanza fue el tema de nuestra última clase. Quedé sorprendida de su fuerza. Hasta el más escéptico fue capaz de formular algún pensamiento esperanzador, aún que solo fuera la esperanza de olvidar y dejar de sentir angustia. La abrigan incluso hombres condenados a cadena perpetua, que están enfermos y sin visitas. Sin libertad, sin salud, sin dinero, sin familia o amigos, con un sentimiento de culpa lascerante, y sin embargo...esperanzados.
Aquí algunos textos
CARTA
Querida Andrea, en el taller estuve casi de incógnito. Los temas de la Fe y la Esperanza no fueron tópicos que hubiera abordado con anterioridad en mi vida. Ahora, en prisión, se vuelven más cotidianos.
De Mayo al mes de Agosto, estuve muy solo, recluído en una galería subterránea de la máxima seguridad, solo, yo y mi realidad corpórea. En las celdas contiguas no había nadie, en lo absoluto, solo. Con cuarenta años de condena y una soledad que recalaba mi esqueleto. Perdone, puede que el tema no sea grato, pero ahora sostengo que el más extremo vacío que se experimenta, sirve para re-endilgar la "ruta de la vida".
De mañana llegaba un par de centinelas a revisar mi celda, a constatar si aún respiraba o simplemente, en el transcurso de la noche, había optado por el suicidio. Extrañamente, en esa congoja solitaria, ne nació una Fortaleza nunca antes prevista. De mi más infnito dolor, nace una armadura de oración, reflexión, autoentendimiento y propuesta para seguir.
Todo estaba en vilo, pendía mi pena, mi vida, la ausencia de los más pequeños y humanos detalles. Por largos meses ni siquiera vi la luz del día. A través de un pequeño orificio ingresaba aire, y más tarde mi oído agudizó su percepción, pudiendo así clasificar desde otro pasillo, lamentos, blasfemias, pasos, corros, y a veces el viento que se colaba paseándose a cascabilleos por medio del enrejado.
La Fé se volvió una masa en mi, de mis dedos nació un rosario, mis pulgares fueron el Padre Nuestro, mis manos apufadas daban la Gloria al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu, mis manos entrecruzadas daban pié para que de mi boca emanase el "Salve", Esta Reina Madre, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra.
A veces revobino estos espacios vividos, y mi pecho henchido me indica un norte invisible, para levantar la cara, colgarme de una sonrisa, ordenar mis cabellos y dejar la procesión en algún rincón de la celda.
La Fé es intangible, rara, desnuda, danzante, profesa una línea en el aire, abanica mariposas al oído. juega con caleidoscopios cobres a la vista y repone como un caldo de gallina, después del empeñón de la cerrazón.
De la Esperanza...bueno, ambas se convidan y caminan juntas, la una no descuida a la otra, y como dos viejas hermanas, te abrazan con una tibieza de amor.
Alfredo
POEMA
LA ESPERANZA
Ya no puedo con la condena
que lucho día a día
mi corazón se hunde
en una celda fría
vida es agonía
y es muy poca la esperanza
de salir todavía
Mauri
POEMA
DE VOZ Y ESPERANZA
No merma riquezas,
engrandece pobrezas,
con alas de alondra se posa en el sino,
los surcos del suelo, el cielo y tu aliento.
Redime culpables,
perfuma al doliente,
sonroja al nostálgico,
con bríos de aire,
llega hasta los breñales.
Da fuerza al sentenciado.
Crece en la voz del bienaventurado
Cruza con ímpetu en los afables
Apacigua al que sufre.
Y florecen los nardos,
Otea en soslayo las cañas,
En cunas de luna su imagen impregna
Llenas de nácar dibujas las natas.
Coge al viento en suave cortejo.
Toca a la abuela con rimas su cama
Devuelve acurrucado el manto
a la noche; concurre al estío
con roble y mañíos.
Sonríe al arroyo que fluye contento,
se ríen los campos envueltos en juegos,
los pinos gorjean con nidos la bosque,
simulan aromos los brotes y ramas.
Alfredo
POEMA
Es que ya ahora no quiero ninguna cosa
ninguna, ninguna
porque ya no vienes a verme
y tanto que me decías que me amabas
que era tu amor, me decías, que era tu niño
y me botaste, perro viejo me siento
tirado a la salida de una iglesia
mi única esperanza es dejar de quererte
pero si me quedo sin mi dolor
¿cómo lo hago? ¿para que es que vivo entonces?
Cuando respiro, quiero parar de respirar
pero sigo empujando el aire
porque me gusta creer la mentira
de volverte a ver.
Jorge
POEMA
yo de chico tenía la esperanza de ser piloto cuando miraba el cielo como todos los niños que tienen esperanza y quieren ser otra cosa de lo que son al final porque a veces la vida decide.Mis amigos de la calle que teníamos esperanza que íbamos a ser famosos a ninguno le resultó pero yo estoy esperanzado que mi hijo salga adelante.
Mauricio
POEMA
Qué esperanza puedo tener
aquí en la cárcel donde estoy
tengo que encontrarla para no caer
Cinco años sin parar
entre paredes, sin poder salir
cómo saber lo que va a pasar
La esperanza no puedo perder
con fé la voy a encontrar
y de la libertad voy a saber
Dime Dios que debo hacer
este calvario debe terminar
y la libertad volver a ver
Claudio
POEMA
Yo no tengo esperanza de que me perdonen de corazón
yo no podría,
pero tengo la esperanza que mi sufrimiento
y el rencor que seguramente sienten por mi
les de fuerza para seguir.
Tengo la esperanza que el tiempo les va a traer consuelo
Tengo la esperanza de estar soñando.
XXX
La esperanza es para mi un alargamiento de mi día a día,
que me da fuerza para proyectarme a futuro, para un día mejor.
Como esperanza un día cumpliré mi pena
Como esperanza que un día estaré junto a mi esposa
como esperanza que estaré junto a mis hijos
cmo esperanza que podré conocer mis nietos
y la esperanza de ser una persona libre
y tengo esperanza que este mundo será mejor
Mario
Las ardillas se nos parecen un poco, les gusta ahorrar en verano para comer en invierno, pero probablemente no tienen conciencia de estar guardando. Los animales viven el presente. En nosotros, en cambio, la preocupación por el futuro ni siquiera termina con el fin de la vida. Seguimos planificando e imaginando más allá. Creer en la vida eterna, es creer en un futuro eterno. Querer hacer méritos para una vida en el "Más Allá", es otra forma de preocupación por el futuro. ¿Qué sería de nosotros, entonces, sin la esperanza? Ella, en nuestro imaginario, es capaz de revertir aquello que nos preocupa, o de materializar eso que anhelamos. Esto, de la mano del tiempo que tenemos por delante.
Virtud teologal o mecanismo de supervivencia, el caso es que está ahí, porfiada, desafiante de toda lógica. No hay dato duro que logre ablandarla, ni ser humano que no haya sido iluminado alguna vez, por esa luz ilusionada. Cuando todo colapsa, esa pequeña llama es la última en apagarse. Los hospitales y las cárceles están llenos de ella.
La esperanza fue el tema de nuestra última clase. Quedé sorprendida de su fuerza. Hasta el más escéptico fue capaz de formular algún pensamiento esperanzador, aún que solo fuera la esperanza de olvidar y dejar de sentir angustia. La abrigan incluso hombres condenados a cadena perpetua, que están enfermos y sin visitas. Sin libertad, sin salud, sin dinero, sin familia o amigos, con un sentimiento de culpa lascerante, y sin embargo...esperanzados.
Aquí algunos textos
CARTA
Querida Andrea, en el taller estuve casi de incógnito. Los temas de la Fe y la Esperanza no fueron tópicos que hubiera abordado con anterioridad en mi vida. Ahora, en prisión, se vuelven más cotidianos.
De Mayo al mes de Agosto, estuve muy solo, recluído en una galería subterránea de la máxima seguridad, solo, yo y mi realidad corpórea. En las celdas contiguas no había nadie, en lo absoluto, solo. Con cuarenta años de condena y una soledad que recalaba mi esqueleto. Perdone, puede que el tema no sea grato, pero ahora sostengo que el más extremo vacío que se experimenta, sirve para re-endilgar la "ruta de la vida".
De mañana llegaba un par de centinelas a revisar mi celda, a constatar si aún respiraba o simplemente, en el transcurso de la noche, había optado por el suicidio. Extrañamente, en esa congoja solitaria, ne nació una Fortaleza nunca antes prevista. De mi más infnito dolor, nace una armadura de oración, reflexión, autoentendimiento y propuesta para seguir.
Todo estaba en vilo, pendía mi pena, mi vida, la ausencia de los más pequeños y humanos detalles. Por largos meses ni siquiera vi la luz del día. A través de un pequeño orificio ingresaba aire, y más tarde mi oído agudizó su percepción, pudiendo así clasificar desde otro pasillo, lamentos, blasfemias, pasos, corros, y a veces el viento que se colaba paseándose a cascabilleos por medio del enrejado.
La Fé se volvió una masa en mi, de mis dedos nació un rosario, mis pulgares fueron el Padre Nuestro, mis manos apufadas daban la Gloria al Padre, al Hijo y al Santo Espíritu, mis manos entrecruzadas daban pié para que de mi boca emanase el "Salve", Esta Reina Madre, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra.
A veces revobino estos espacios vividos, y mi pecho henchido me indica un norte invisible, para levantar la cara, colgarme de una sonrisa, ordenar mis cabellos y dejar la procesión en algún rincón de la celda.
La Fé es intangible, rara, desnuda, danzante, profesa una línea en el aire, abanica mariposas al oído. juega con caleidoscopios cobres a la vista y repone como un caldo de gallina, después del empeñón de la cerrazón.
De la Esperanza...bueno, ambas se convidan y caminan juntas, la una no descuida a la otra, y como dos viejas hermanas, te abrazan con una tibieza de amor.
Alfredo
POEMA
LA ESPERANZA
Ya no puedo con la condena
que lucho día a día
mi corazón se hunde
en una celda fría
vida es agonía
y es muy poca la esperanza
de salir todavía
Mauri
POEMA
DE VOZ Y ESPERANZA
No merma riquezas,
engrandece pobrezas,
con alas de alondra se posa en el sino,
los surcos del suelo, el cielo y tu aliento.
Redime culpables,
perfuma al doliente,
sonroja al nostálgico,
con bríos de aire,
llega hasta los breñales.
Da fuerza al sentenciado.
Crece en la voz del bienaventurado
Cruza con ímpetu en los afables
Apacigua al que sufre.
Y florecen los nardos,
Otea en soslayo las cañas,
En cunas de luna su imagen impregna
Llenas de nácar dibujas las natas.
Coge al viento en suave cortejo.
Toca a la abuela con rimas su cama
Devuelve acurrucado el manto
a la noche; concurre al estío
con roble y mañíos.
Sonríe al arroyo que fluye contento,
se ríen los campos envueltos en juegos,
los pinos gorjean con nidos la bosque,
simulan aromos los brotes y ramas.
Alfredo
POEMA
Es que ya ahora no quiero ninguna cosa
ninguna, ninguna
porque ya no vienes a verme
y tanto que me decías que me amabas
que era tu amor, me decías, que era tu niño
y me botaste, perro viejo me siento
tirado a la salida de una iglesia
mi única esperanza es dejar de quererte
pero si me quedo sin mi dolor
¿cómo lo hago? ¿para que es que vivo entonces?
Cuando respiro, quiero parar de respirar
pero sigo empujando el aire
porque me gusta creer la mentira
de volverte a ver.
Jorge
POEMA
yo de chico tenía la esperanza de ser piloto cuando miraba el cielo como todos los niños que tienen esperanza y quieren ser otra cosa de lo que son al final porque a veces la vida decide.Mis amigos de la calle que teníamos esperanza que íbamos a ser famosos a ninguno le resultó pero yo estoy esperanzado que mi hijo salga adelante.
Mauricio
POEMA
Qué esperanza puedo tener
aquí en la cárcel donde estoy
tengo que encontrarla para no caer
Cinco años sin parar
entre paredes, sin poder salir
cómo saber lo que va a pasar
La esperanza no puedo perder
con fé la voy a encontrar
y de la libertad voy a saber
Dime Dios que debo hacer
este calvario debe terminar
y la libertad volver a ver
Claudio
POEMA
Yo no tengo esperanza de que me perdonen de corazón
yo no podría,
pero tengo la esperanza que mi sufrimiento
y el rencor que seguramente sienten por mi
les de fuerza para seguir.
Tengo la esperanza que el tiempo les va a traer consuelo
Tengo la esperanza de estar soñando.
XXX
La esperanza es para mi un alargamiento de mi día a día,
que me da fuerza para proyectarme a futuro, para un día mejor.
Como esperanza un día cumpliré mi pena
Como esperanza que un día estaré junto a mi esposa
como esperanza que estaré junto a mis hijos
cmo esperanza que podré conocer mis nietos
y la esperanza de ser una persona libre
y tengo esperanza que este mundo será mejor
Mario
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