viernes, 1 de octubre de 2010

Tierra Adentro

                                                                           Severin Kroyer

Kasem narró esta experiencia hace más de un año. Hoy, con nuestros 33 compatriotas atrapados bajo tierra, dimensionamos el peligro que significa adentrarse a extraerle sus tesoros...


A 2800 metros sobre el nivel del mar, en la Cordillera de los Andes, una densa vegetación, un clima nublado, era uno de esos días grises, nostálgicos.

Me paré en la entrada del túnel de la mina y miré al cielo por última vez, no se veía el cielo, menos el sol.
Por mi mente pasó una película llena de recuerdos. Todo pasó muy rápido, menos de unos segundos que parecieron horas, tal vez años, o mejor dicho, todos los recortes y fragmentos de recuerdos vividos a lo largo de mi vida.
Me dije a mi mismo: ¡¿qué mierda hago aquí?! pero entré al túnel porque los trabajadores detrás mio gritaban:
"adelante jefe...qué pasa...!". Una vez dentro del túnel, había total oscuridad, salvo la tenue luz de las lámparas, y el silencio era interrumpido por el golpe de las picotas contra la roca dura.
Era un túnel nuevo, la tarea era la exploración de una nueva veta. Hubo éxito en el trabajo, se descubrió una veta hermosa, tenía un ancho de un metro y medio, línea recta, según el sondeo satelital, la línea llegaba a más de un kilómetro.
Una vez terminada la labor, era hora de salir del túnel. Como siempre, yo era el primero en entrar, y el último en salir. Se alcanzaba a divisar la luz del día en la boca del túnel, cuando de repente algo me golpeó en la parte posterior del casco, era una viga de contención que se salió de lugar y me empujó hacia adelante. Reaccioné rápido, corrí, había un ruido ensordecedor y el polvo cegaba los ojos.
Fuera del túnel, los mineros estaban pálidos y silenciosos. Volví a preguntarme ¡qué mierda hago aquí!!!
Una vez en el campamento, los mineros reunidos en torno a la mesa de tablas afirmadas por troncos, conversaban acerca de mi salvación milagrosa, pero en su cara había nostalgia y tristeza mientras narraban historias de desastres mineros...

2 comentarios:

  1. Enlazo a mi blog esta selección de textos admirables.

    ¡Felicitaciones, de todo corazón!
    Y gracias por la lección de vida que nos brindan.

    ResponderEliminar
  2. Que bello ejemplo de vida! Ese miedo que nos paraliza de repente, que nos advierte, y la gente alrededor nos empuja "adelante!!" y seguimos, sin darnos tiempo a escucharnos.
    Luego "la palmada en la pelada" de la vida, y la reacción del instinto! Grande instinto, sin tí estaríamos todos muertos!
    Me gustó ver este trozo de la vida como una metáfora de muchas otras vidas, en otros momentos!!

    Gracias Kasem

    ResponderEliminar