jueves, 11 de junio de 2009

Historias

Quienes son…de dónde vienen…. el recorrido…me pregunto a veces, el recorrido…
Mario…, Alfredo…Juan…, Claudio…¿porqué llegaron hasta acá?
Se porqué están condenados, pero no es eso…los pasos de antes…

Solo puedo imaginar el recorrido de los últimos metros: se corre el cerrojo, se abre la celda y cae una puerta, y otra y otra y otra. Al final del corredor abren los brazos, los revisan, más allá el detector de metales, las cámaras. Y caminan hasta esta sala perdida al final de un subterráneo., al final de un laberinto de pasajes y escaleras. Hasta acá los habrá traído una cosa tras otra, probablemente. Como todo…uno sabe donde parte, pero no donde termina.

Y van saludando, manos, besos, algunos abrazos de los más antiguos. Llegan con sus cartas y poemas, y con sus historias que van soltando de a poco. Como las del Sirio, interminables historias de guerra, de niños que no fueron niños, sin caricias ni juguetes, empujando burros a los campos minados para verlos volar, jugando arriba de los tanques, del niño amigo que subió al avión de guerra y murió eyectado y pegado al techo del hangar, del papá de otro amigo que volvió del frente adentro de un cajón de manzanas y con los pies colgando.
Y cuando hablamos de Romeo y Julieta, el Sirio nos cuenta la historia de Leila, la princesa enamorada y correspondida por su primo, prometidos en matrimonio, -pero obligados a guardar silencio y distancia-, que se encuentran casualmente al margen de un lago. Él desenfunda la espada y le pide un beso. Ella se niega, a pesar del deseo del amor y el temor a la espada. Se dispone a morir por su castidad, cuando el primo declara enamorado, que el beso impuro habría sido el de su muerte. El príncipe guarda la espada y todos felices, ella se casa invicta y el mundo sigue en orden.
Para el Sirio y sus historias, esta es la isla del desembarco. Lo mismo para los otros.
. Se acabó la
“del pirata cojo
con pata de palo,
con parche en el ojo
con cara de malo
del viejo truhán capitán
de un barco que
tenía por bandera
un par de tibias
y una calavera,,,” (J.Sabina)

Paró el viaje, están detenidos. Pero están escribiendo historias en que esta vez son ellos los buenos. Se reconocen en las palabras de los versos, con las mismas ansias de amor y de caricias que los poetas.
Esa es la maravillosa alquimia de los poemas, porque las mismas palabras que una vez nos condenan, otra vez pueden ser las que nos salvan. La plegaria del verso desencripta el lenguaje de lo bueno y lo hermoso, que yacía mudo y expectante en el alma noble da cada uno de estos presos.

Texto Maximiliano

“De día viviré pensando en tu
Sonrisa, de noche las estrellas
Me acompañarán, serás como una
Luz que alumbre mi camino” (Nino Bravo)

Yo esta estrofa para mi me
llega, porque yo pienso en mi
familia y me da fuerza para
seguir luchando y se me hace
más agradable a este día que está pasando
y se que un día caminaré por un
sendero correcto, porque el amor
es la semilla más próspera
que uno puede tener.

2 comentarios:

  1. Inmersión en el alma del hombre recluido, desde la mirada aguda de esta poeta, me lleva por pasajes de esas vidas carentes de alimento esencial para ver al otro como un legítimo otro (arrebato Maturanístico), me sitúan desde la mirada de la responsabilidad del ecosistema social donde está inmerso. No avanzo un paso más sin que los demás vayan también avanzando. Saber, caer en cuenta que si los demás no avanzan también, mi avance fracasará. Red, interconexión de organismo. Que haces inmersa en las catacumbas sino estirando una mano, como sabiendo que tu y nuestro desarrollo depende del crecimiento de ellos. Algo perdido rescatas, querida Andrea, por lo que te agradezco profundamente, y celebro tu coraje para hacerlo.

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  2. Anónimo23:43

    un día tu padre te dijo "salude al tío". el tío era yo. o sea, uno más de los miles de tíos que saludaste junto con tu hermana, y que nunca más viste en la vida

    sin embargo guardo un bello recuerdo tuyo y de tus padres, y los visité una vez que volví al país el 86, antes de volver definitivamente el 90

    pero por esas cosas de la vida no nos hemos visto de nuevo

    leo tu página desde hace tiempo, y sentía que hacía falta que escribieras algo de nuevo para hacerme más grato el camino: ahora veo que le he achuntado justo, has escrito otra vez, a la altura de tu pluma y de tu emocionante sensibilidad

    gracias por eso, y por lo otro

    Inge se asombraría de saber que hablo ahora bastante alemán, aunque no fue ese el país que me acogió. Pero eso es una larga historia

    un beso para que se te pase la intriga, saludos de Hernán

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